

Para quienes no me conocen, soy profesor de fotografía en un instituto, donde he impartido talleres de fotografía básica, composición y un curso profesional completo. Con el tiempo, la institución me dio libertad para crear un curso que reflejara mi verdadera pasión: la fotografía de mascotas.
Muchos creen que enseñar este tipo de fotografía es hablar de cámaras, diafragmas y velocidades. Pero descubrí que la técnica es solo una parte. Lo esencial es comprender al animal, su lenguaje, su personalidad y su bienestar. Ese enfoque transformó mi forma de enseñar y también la forma en que mis alumnos se relacionan con sus mascotas.
Comprender al perro antes de fotografiarlo
Cuando diseñé el curso, entendí que ningún manual hablaba de lo más importante: cómo tratar con un perro o un gato antes de pensar en la cámara.
Eso me llevó a estudiar comportamiento animal y lenguaje corporal. No soy entrenador, pero sí dediqué tiempo a formarme para enseñar con responsabilidad.
Dos libros fueron fundamentales:
- El lenguaje de los perros: Las señales de calma — Turid Rugaas
- Guía para un perro feliz — Cesar Millán
Gracias a ellos comprendí que para lograr retratos excepcionales, primero hay que entender cómo piensa y siente un animal.
El origen del perro y su vínculo con nosotros
En el curso comenzamos explorando:
- el origen del perro
- su conexión con los lobos
- el proceso de domesticación
- cómo se comunican con nosotros
- cómo debemos presentarnos ante ellos
Un perro no entiende de días, horarios ni conceptos humanos como «sesión de fotos». Vive en el presente. Por eso, antes de enseñar técnica, enseño empatía, observación y lectura del lenguaje animal.
Seguridad y bienestar: primero el animal, después la foto
En la siguiente etapa del curso hablamos de seguridad:
- cuándo es seguro quitar la correa
- cuándo NO es recomendable
- cómo evitar peligros urbanos
- cómo priorizar el bienestar por encima de la estética
Muchos libros dicen que un perro «no debería salir con correa porque es más estético». Yo enseño lo contrario: la seguridad siempre va primero.
Mis mascotas son mi familia, y enseño a mis alumnos a trabajar con esa misma filosofía.
La importancia del color en la fotografía de mascotas
Una vez que comprendemos al animal, pasamos a un tema clave: el color.
Muchos dueños quieren que su perro use determinada ropa. A veces esos colores son muy llamativos y pueden robar protagonismo al animal. Por eso enseño:
- qué tipo de ropa favorece al perro
- qué colores conviene evitar
- cómo elegir tonos que acompañen la personalidad del animal
- cómo adaptar la locación para armonizar colores intensos
No se trata de que el dueño se adapte al fotógrafo. Nosotros nos adaptamos al perro, a la persona y a su historia.
Con los alumnos armamos paletas de color personalizadas según:
- la personalidad del perro
- el estilo del dueño
- el mensaje que quieren transmitir
Inspiración: grandes fotógrafos y proyectos
También analizamos proyectos de fotógrafos que marcaron la historia, como Elliott Erwitt, para entender cómo el humor, la sensibilidad y la observación pueden convivir en una misma imagen.
Recién entonces hablamos de técnica
Solo después de cubrir comportamiento, seguridad y color, pasamos a:
- técnica fotográfica
- equipamiento
- lentes recomendados
- manejo de luz natural
- uso de flash en estudio
- edición orientada a retratos sensibles
Hacemos prácticas en estudio, en exteriores y en casas reales. No existe una «sesión estándar»: cada perro es único, cada locación es única, cada persona tiene necesidades distintas.
El día que Pexels me contactó
Una mañana recibí un mensaje inesperado: Pexels había visto mi trabajo y me propuso organizar un encuentro de fotografía de mascotas en Montevideo.
Lo hicimos en el Jardín Botánico. Para mi sorpresa, fue mucha gente y la pasamos increíble.
Desde entonces:
- soy organizador de encuentros fotográficos de Pexels en Uruguay
- mi perfil fue verificado como Héroe en Pexels
- hasta donde sé, soy la primera persona en Uruguay en recibir ese reconocimiento
Ese momento confirmó que la fotografía de mascotas no es un nicho menor: es una disciplina profunda, emocional y llena de historias.
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